sábado, 21 de junio de 2008

ESPÉRAME EN EL CIELO, CORAZÓN



Yo tuve una dulce madre,
concediéramela el Cielo
más tierna que la ternura,
más ángel que mi ángel bueno.

En su regazo amoroso
soñaba ..., sueño quimérico:
dejar esta ingrata vida
al blando son de sus rezos.


Mas la dulce madre mía
sintió el corazón enfermo,
que de ternura y dolores
..., derritióse en su pecho.




No permita Dios que yo te olvide,
mi santa, mi amorosa compañera;
no permita Dios que yo te olvide,
aunque por tanto recordarte muera.

Venga hacia mi tu imagen tan amada
y háblame al alma en su lenguaje mudo,
ya en la serena noche y reposada,
ya en la que es parto del invierno crudo.

Rosalía de Castro.

3 comentarios:

  1. Muchas gracias porque leyendo esta poesía me he parado a pensar en lo afortunada que soy y lo ingrata que suelo ser al no valorarlo día a día.

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  2. Bueno...se me apretó el corazón...cuando mi mama partió, una parte mia se fue con ella, y la que quedó, todavía la busca en los sueños.Un abrazo

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  3. Acabo de ver el poema, ayer me acordé mucho de tí.
    Cuanta razón tienen esos versos, que no se nos olvide, ni antes y mucho menos después.
    Que sepamos valorarla en cada momento, y  su recuerdo nos traiga ternura además de dolor.
    La música de Kítaro y la pequeña dedicatoria  de ayer, era para tí, bonita.
    Un gran abrazo

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